Cómo funciona
Bound in Words une la calidez de una conversación de domingo por la tarde con el oficio de unas memorias profesionales. Este es el viaje completo, del regalo a la herencia.
1. Siembras las semillas
En unos quince minutos nos cuentas lo esencial: quién es tu padre o madre, los nombres que importan y de tres a cinco leyendas familiares que siempre quisiste escuchar completas. Eso se convierte en su plano privado de entrevistas.
2. Recibe una invitación, no una tarea
Tu padre o madre recibe un mensaje: un biógrafo privado ha sido reservado a su nombre, y la primera década de su historia ya está esbozada. Un toque en un enlace seguro - sin contraseñas, sin cuentas, sin configuración - y es recibido con calidez.
3. Sesión 0 - Conoceros
Una charla breve y relajada para conoceros. El biógrafo usa tus pistas para esbozar juntos los capítulos de su vida y escribe un prólogo profesional. Se mantiene ligera - aún sin preguntas profundas - y recibes el plan y el prólogo en un día.
4. Semanas 1 y 2 - Los primeros capítulos
El biógrafo vuelve a sus recuerdos más vívidos y los convierte en capítulos completos, pulidos como unas memorias profesionales. La sesión introductoria y estos dos primeros capítulos son gratis: después decides si continuar el viaje.
5. El ritual semanal
Cada semana, una conversación cálida se convierte en un capítulo. Lo lees junto a la transcripción original, pides cambios al editor con palabras sencillas, añades fotos y lo sellas para el libro.
6. El libro
Tras la última sesión, los capítulos se componen en un libro de tapa dura a todo color con encuadernación de biblioteca, más una edición digital que tu familia conserva para siempre.
Dos ritmos, un mismo destino
Estándar
Una sesión por semana. Un ritual de 52 semanas que tu padre o madre esperará con ilusión.
Legacy Express
Dos o tres sesiones por semana con procesamiento prioritario: para cumpleaños importantes o cuando el tiempo apremia. La historia completa en 18-26 semanas.
Hecho para manos que tiemblan y ojos que se cansan
Letra grande, contraste sereno, botones generosos y un biógrafo que espera con paciencia cada pausa. Tu padre o madre nunca teclea una palabra ni ve una contraseña.